Cuidarse

 

Dieta


No existe una dieta especialmente recomendada para los pacientes con mieloma, pero siempre es aconsejable seguir una alimentación equilibrada. Esto puede significar comer mayores cantidades de algunos alimentos, como frutas y verduras, así como menores cantidades de otros, como los productos con mayor porcentaje de grasas.


Después de un diagnóstico de mieloma hay quien siente que deben realizar cambios importantes en su dieta habitual para superar la enfermedad, sin embargo, no existen pruebas que puedan indicar que un cambio de dieta puede cambiar la evolución en un paciente de mieloma.


Establecer una dieta equilibrada, no obstante, es importante para mantener un buen estado de salud general. Una dieta saludable incluye una amplia variedad de alimentos: mucha fruta y verdura, productos con alto contenido en fibra como pan y cereales integrales, buenas cantidades de pescado y pollo, no demasiadas carnes rojas, menos comidas grasas o fritas, así como no demasiado azúcar ni sal. Comer de esta manera puede ayudarte a incrementar tus niveles de energía, consiguiendo una mayor resistencia y ayudándote a recuperarte más rápido después de los tratamientos. No tienes por qué evitar los alimentos que contengan calcio ya que esto no afectará a tus niveles de calcio en sangre, así como las proteínas de tu dieta no afectarán a los niveles de paraproteína.


Las bebidas que contienen cafeína, como el café y el té o la coca-cola, pueden ser parte de una dieta equilibrada, si se consumen con moderación. De la misma manera, si usted bebe alcohol, intente no beber más de la cantidad diaria recomendada.


Suplementos dietéticos


Hay gente que toma suplementos de vitaminas cuando nota que quizá no esté recibiendo el suficiente aporte de vitaminas a través de su dieta habitual, es importante que recuerdes que no debes tomar vitamina C en grandes dosis (más de 500mg al día) ya que te podría producir daño renal.
Algunos suplementos se pueden tomar con seguridad, pero es mejor evitar cualquier remedio indicado para aumentar la respuesta del sistema inmunológico (como la Equinácea) dado que podrían tener un efecto adverso en el mieloma.

 

Ejercicio


El ejercicio habitual como distracción te puede ayudar a mantenerte en forma y a recibir sensaciones positivas de bienestar tanto físico como mental.


Lo más importante que deben recordar siempre los pacientes de mieloma a la hora de planear cualquier tipo de ejercicio son sus huesos. Los pacientes de mieloma pueden tener el sistema óseo debilitado y, por tanto, deberían evitar deportes de contacto o deportes de aventura para evitar lesiones. Mejorar su fuerza y tono muscular es siempre importante porque ayuda a reducir la presión sobre sus huesos. Si acudes a un gimnasio deberás explicar tu situación a un instructor y pedirle consejo sobre los ejercicios más adecuados para mejorar la fuerza muscular.


En general, los ejercicios ligeros sin contacto como la natación, ciclismo, caminar, el trabajo ligero en gimnasio, yoga o tai-chi, son buenos para la salud, así como para el aumento de la fuerza muscular y ósea. Debido a los problemas específicos asociados al mieloma siempre se deberá consultar con un fisioterapeuta o con un entrenador experto antes de empezar cualquier programa de ejercicio. Los ejercicios de calentamiento y relajación muscular son también muy importantes dado que ayudan a evitar tirones musculares o las molestas agujetas.


Deberás empezar por ejercicios suaves y moderados para aumentar tu resistencia. Evalúa como te sientes después de realizar ejercicio (tanto inmedia­tamente después como uno o dos días más tarde) y sigue las indicaciones que te vaya dando tu cuerpo; haz sólo el ejercicio que te resulte satisfactorio. Puede que sientas que tienes menos energía durante y después del tratamiento, esto te puede frustrar en cierta medida, por no poder llegar a los niveles de actividad que alcanzabas anteriormente. Es bastante frecuente que te canses más después del ejercicio y esto puede ser una buena ayuda para conciliar el sueño. Además es vital que dejes de hacer ejercicio inmediatamente si sientes algún dolor.

 

Gestionar el dolor


El dolor de huesos es un problema común para los afectados por el mielo-ma. Los huesos afectados (en caso de que los haya) varían según cada caso individual, pero el dolor se suele concentrar en la espalda medía o baja, así como en las caderas y la caja torácica. A continuación se muestra una lista de consejos para ayudar a gestionar el dolor:

  • Toma analgésicos de forma regular según te hayan sido prescritos por el médico. Intenta que el dolor no sea demasiado antes de tomarlos ya que su efectividad en ese caso se verá reducida. Si consideras que los analgésicos no son eficaces en tu caso vuelve a hablar con tu médico dado que hay muchos medicamentos analgésicos disponibles. Los analgésicos no esteroideos se deberán evitar ya que pueden causar daños en los ríñones.
  • Se siempre sincero con tu médico respecto al dolor que sientas. No debes aguantarlo como un valiente, recuerda que todo el equipo médico está a su lado para ayudarte.
  • Aprende a relajarte. La meditación, visualización o las diferentes técnicas de relajación pueden ser de utilidad para mitigar el dolor. Estas técnicas se deben practicar con regularidad para conseguir los mejores resultados.
  • Intenta no preocuparte en exceso ya que la ansiedad o el estrés pueden hacer que el dolor resulte más intenso. Intenta sacar tiempo para hablar de tus miedos y preocupaciones con tus seres queridos y, también, con tu médico.
  • El masaje es muy útil para aliviar el dolor y conseguir relajarse, pero asegúrate de que sea un masaje suave. Acude únicamente a un terapeuta especializado y explícale tu situación.
  • Busca actividades que alejen tu mente del dolor, como ver la televisión, una película que te guste especialmente, escuchar música o charlar con un amigo. Nada de esto hará que tu dolor desaparezca, pero si que podrá distraer tu atención y hacer que se te olvide un poco.
  • Frío - calor. Botellas de agua caliente y hielo pueden ser un mecanismo eficaz contra el dolor. Envuélvelas en toallas siempre antes de ponerlas en contacto con la piel. Puede que te proporcionen un alivio meramente temporal, también es posible que tengas que alternar entre frío y calor.
  • Asegúrate de que te sientes cómodo, la manera de sentarse o tumbarse puede afectar e incrementar la sensación de dolor. Si no te encuentra cómodo intenta buscar una postura confortable moviéndote o pide a un familiar o cuidador que te ayude si lo necesitas.


Gestionar la fatiga


La fatiga o el cansancio extremo prolongado es un problema muy común en los pacientes afectados por el mieloma. Puede que te encuentres exhausto para hacer aquellas cosas que te interesan. Puede que incluso afecte a tu mente y te sea difícil pensar con claridad, lo que puede dejarte una sensación de que nunca alcanzarás una mejoría. Hay una serie de cosas que puedes hacer para reducir los síntomas de la fatiga.


Asegúrate de que estás comiendo correctamente y recibiendo las dosis nece­sarias de energía. Para que tu cuerpo tenga energía necesita hierro que ayude a transportar el oxígeno por la corriente sanguínea. Toma una alimentación rica en hierro; las espinacas, las carnes rojas, los cereales enriquecidos y el pan son todas buenas fuentes de hierro. También necesitas incluir en tu dieta las suficientes vitaminas, por lo que comer frutas frescas y verduras es impor­tante por la cantidad de vitaminas que aportan. Los hidratos de carbono como la pasta son una buena fuente de energía rápida.


Intenta también hacer algo de ejercicio cada día, ya que aumentar tu resis­tencia muscular te ayudará a resistir mejor la fatiga. Los ejercicios más ligeros como caminar o nadar pueden ser especialmente beneficiosos. Si te notas cansado para dar un paseo puedes hacer ejercicio incluso sentado en un sillón; por ejemplo, intenta levantar los brazos y piernas, haciendo rotaciones con los tobillos o doblando pies y muñecas alante y atrás.
Piense también que dormir un número de horas suficiente puede ayudarte contra la fatiga. Ten en cuenta los siguientes puntos:

  • Duerme el tiempo necesario para sentirte fresco.
  • Intenta acostarte y levantarte a las mismas horas cada día para que el cuerpo coja un hábito o rutina.
  • Intenta reducir el ruido de la habitación en la que duermas.
  • Manten una temperatura constante en el dormitorio.
  • Toma algún tipo de alimento antes de dormir para evitar despertarte con hambre durante la noche.
  • Evita tomar estimulantes como el té, café o coca cola durante la tarde—noche.
  • Limita la ingesta de alcohol.
  • Ten en cuenta cómo te afectan las siestas. Si duermes por la tarde ¿afecta a tu sueño durante la noche?
  • Emplea técnicas de relajación que te ayuden a dormir.
  • Intenta usar la energía de la que dispones con cuidado.
  • Trata de hacer aquellas cosas que son importantes para ti cada día y reparte tus tareas en el tiempo.
  • Comenta a tu médico y a tu familia que no tienes la energía que antes solías tener para hacer las cosas y pídeles ayuda.
  • Usa un albornoz después del baño o ducha en lugar de secarte a mano.
  • Prueba a dejar los platos hasta que escurran después de lavarlos en lugar de secarlos con a mano.
  • Ponte ropa que resulte fácil de poner y quitar y siéntate a la hora de vestirte.
  • Permítete momentos de reposo y descanso durante el día.
  • Prepara comidas cuando te sientas con fuerzas y congélalas para tenerla hecha en esos momentos en los que te sientas demasiado cansado para cocinar.
  • Come cantidades menores pero más frecuentemente y utiliza comidas preparadas o aperitivos cuando sea necesario.
  • Intenta realizar tareas, como planchar o preparar los alimentos, sentado.
  • Si vives en una casa de dos pisos acumula las cosas que tienes que subir al piso de arriba para aprovechar los viajes.
  • Haz la compra en momentos de menor afluencia de gente y usa siempre un carrito o un cesto con ruedas para no tener que cargar grandes pesos.

Evitar las infecciones


Las infecciones son algo común en los afectados por mieloma ya que tanto la enfermedad como los tratamientos pueden afectar a la capacidad del organismo para combatirlas. Sin embargo, puedes tomar ciertas precauciones que pueden reducir las probabilidades de contraer infecciones. Se trata de algo particularmente importante si has sido sometido recientemente a un trasplante de células madre.


Intenta evitar los espacios cerrados como autobuses o trenes en momentos de alta ocupación. Pide también a tus amigos que no te visiten si alguno de sus familiares o ellos mismos presentan síntomas de resfriados, gripe u otras infecciones como sarampión, varicela o herpes. Toda la comida que ingieras deberá ser lo más fresca posible, deberás pelar la fruta y la carne tendrá que estar bastante hecha para evitar cualquier tipo de bacteria estomacal.


Vigile los siguientes síntomas de infección:

  • Tos o irritación de garganta
  • Diarrea
  • Dolor, enrojecimiento o hinchazón alrededor de un corte o una herida o alrededor del punto de entrada del catéter Hickman si lo tienes.
  • Temperatura alta (por encima de 38 grados centígrados)
  • Erupciones
  • Escalofríos

Consulta con tu médico si crees que tienes algún tipo de infección. Un tratamiento de antibióticos normal de los que habitualmente te puede recetar tu médico de cabecera puede resolver la situación pero, en caso de que ésta persista, quizá necesites una infusión intravenosa de antibióticos en hospital.


Cuidar los ríñones


Las complicaciones renales pueden darse en pacientes de mieloma por múltiples razones. Pueden ser causadas por el propio mieloma o, a veces, puede que alguno de los fármacos suministrados como tratamiento contra el mielo­ma sea la causa del daño renal. Una buena manera de proteger tus ríñones de los riesgos que conlleva el mieloma es beber al menos tres litros de agua al día. Tres litros son bastante y puede resultar un objetivo difícil, por lo que deberás intentar beber pocas cantidades muy frecuentemente y convertirlo en un hábito. También tienes que recordar no tomar grandes cantidades de vitamina C (más de 500mg al día).