Tratamiento de los síntomas y complicaciones del mieloma

 

Al contrario que muchos otros tipos de cáncer, el mieloma puede afectar al organismo de muchas maneras. Esto se debe a la actividad de la célula mielomatosa en sí misma y a la liberación de una serie de proteínas y otros compuestos químicos en el micro ambiente de la médula ósea y directamente en el torrente sanguíneo.

 

Es muy importante recordar que no todos los pacientes experimentarán todas las complicaciones y que al mismo tiempo existen tratamientos efectivos disponibles para mitigarlas. A continuación describimos los síntomas y com­plicaciones más frecuentes en los casos de mieloma así como el efecto que tienen en el paciente y como pueden manejarse.

 

Enfermedades óseas

 

Las enfermedades óseas son una de las complicaciones más frecuentes en los pacientes con mieloma. Las células mielomatosas liberan compuestos quí­micos que activan células osteoclásticas que destruyen el hueso y bloquean las células osteoblásticas, que se encargan normalmente de reparar el daño causado en los huesos.

 

Cuando esto sucede el hueso se rompe antes de que pueda regenerarse, lo que conduce al dolor de huesos, lesiones e incluso fracturas. Las partes media e inferior de la espalda, la caja torácica y las caderas son las zonas afectadas con mayor frecuencia. Las fracturas se ocasionan con mayor frecuencia en las vértebras o en las costillas. Estas fracturas pueden llegar a suceder con una lesión de poca importancia o una presión muy moderada y, en el caso de las vértebras, las fracturas pueden causar el hundimiento de las mismas, causan­do dolor, pérdida de altura y desviación de la espina dorsal.

 

El tratamiento de las enfermedades óseas asociadas con el mieloma se ha visto revolucionado recientemente por un grupo de fármacos denominado bifosfonatos. Los bifosfonatos corrigen la hipercalcemia, controlan la enfer­medad ósea existente e incluso ralentizan cualquier posible daño posterior de naturaleza ósea. El funcionamiento de estos fármacos es simple, cubren el hueso y bloquean la actividad de las células que destruyen la materia ósea.

 

Los bifosfonatos utilizados en España para el tratamiento de la hipercalcemia y/o de la enfermedad ósea en el mieloma son:

  • Clodronato de Sodio (BONEFOS®) que se administra por vía oral en pastillas
  • Pamidronato (AREDIA®) que se administra por vía intravenosa con una frecuencia mensual
  • Ácido zoledrónico (ZOMETA®) que se administra también por vía intravenosa con frecuencia mensual

Las pruebas obtenidas de los estudios clínicos con bifosfonatos han demostrado que su administración produce resultados beneficiosos en cualquier paciente con mieloma activo, independientemente de que dicho paciente muestre síntomas de enfermedad ósea o no. Los tres fármacos identificados en la tabla superior son todos efectivos y no existen pruebas de que uno sea más efectivo que otro, si bien la diferencia principal es que el clodronato se puede administrar por vía oral en lugar de por vía intravenosa como es el caso de los demás fármacos.

 

Algunos pacientes han referido dolor y problemas en la mandíbula (osteonecrosis de la mandíbula) particularmente después de una extracción dental, aunque no se ha podido probar aún que esto sea una consecuencia del trata­miento con bifosfonatos, como precaución los pacientes se deben someter a una inspección dental regular e informar a su médico de cualquier operación bucal o extracción dental que piense realizarse.

 

Control del dolor


El dolor es otro de los síntomas más frecuentes de los pacientes diagnostica­dos con mieloma y se relaciona habitualmente con una enfermedad ósea sub­yacente. La gestión efectiva del dolor que sufra el paciente y su relación con la calidad de vida del mismo es crítica y tan importante como el tratamiento para combatir el mieloma en sí mismo.

 

El dolor es muy particular en cada paciente y su tratamiento variará, por lo que la medicación deberá apuntar a un alivio continuado del dolor cuando sea posible con el menor número de efectos secundarios relacionados con ésos fármacos.En algunos casos se han obtenido beneficios en determinados pacientes usando terapias complementarias como pueden ser las técnicas de relajación, aromaterapia e incluso hipnosis.

 

En algunos casos más complicados la medicación y las terapias complemen­tarias tendrán que ser apoyadas por otros tipos de tratamiento como:

  • Radioterapia localizada de baja intensidad: Esto ha demostrado beneficios en el control de "puntos calientes" de la enfermedad ósea activa y dolor.
  • Vertebroplastia percutánea: El aplastamiento vertebral se puede dar con frecuencia en casos de mieloma. La vertebroplastia es un proce­dimiento que consiste en la inyección de un cemento en el interior de una vértebra; ha mostrado una reducción significativa del dolor.
  • Kifoplastia: Es similar a la vertebroplastia percutánea pero implica la inserción de un pequeño globo inflable en el cuerpo vertebral para restaurar la altura vertebral antes de inyectar el cemento. Este procedi­miento ha mostrado también un descenso significativo del dolor.

Fatiga

 

La parte más importante del tratamiento de la fatiga es el mero hecho de re­conocerla como tal. Es importante que comentes a tu médico cómo te sientes porque hay varias cosas que pueden hacerse para tratar algunas de las causas de la fatiga. La fatiga se ha descrito en ocasiones como un círculo vicioso, pero ese ciclo se puede romper y permitir al paciente gestionarlo de una manera efectiva. Hay una serie de cosas que puedes hacer para ayudarte a ti sí mismo o para que te ayuden aquellos que te cuidan.

 

Planear actividades que eviten un sobreesfuerzo es algo que puedes hacer en conjunto con tus cuidadores. Una dieta saludable y equilibrada, con un ligero ejercicio regular y dormir un tiempo suficiente puede tener un impacto posi­tivo en los efectos de la fatiga. La fatiga causada por la anemia se puede tratar con transfusiones de sangre y con un fármaco denominado eritropoyetina.

 

Daños renales

 

Los problemas renales asociados con el mieloma pueden ocurrir por diversas razones. La producción anormal de proteínas por las células mielomatosas puede dañar los ríñones; esto resulta especialmente común en el caso de la proteína Bence Jones. Otras complicaciones del mieloma, como la des-hidratación y la hipercalcemia y algunos de los fármacos utilizados para el tratamiento del mieloma y sus complicaciones, también pueden causar daños al riñón (especialmente los medicamentos antiinflamatorios).

 

Lo más importante que puedes hacer como paciente para reducir el riesgo de daños en el riñón es beber una gran cantidad de líquidos. Deberías intentar beber al menos tres litros de agua al día. También se deben evitar los medi­camentos antiinflamatorios no esteroideos (como la aspirina y el ibuprofeno) que se usan frecuentemente como analgésicos. Estos fármacos pueden contri­buir a crear problemas renales.

 

Complicaciones asociadas a la reducción de células sanguíneas:

  • Una escasez de glóbulos rojos produce bajo nivel de hemoglobi­na en sangre, lo que causa anemia que provoca fatiga y debilidad
  • Los niveles bajos de glóbulos blancos pueden aumentar la pro­pensión a contraer infecciones
  • Un nivel bajo de plaquetas puede hacer que el paciente sufra hematomas con más facilidad y que sangre con mayor facilidad

Hay sin embargo muchas maneras de tratar el daño renal en los casos de mieloma, que varían con cada caso particular. En muchos casos el daño renal es temporal y los riñones del paciente consiguen una recuperación posterior, pero en un pequeño porcentaje de pacientes los problemas renales se vuelven permanentes y necesitan un tratamiento regular de diálisis. La diálisis es una manera de filtrar la sangre a través de una máquina que realiza la misma fun­ción de limpieza que realizarían los riñones en condiciones normales.

 

Anemia e infecciones

 

En los adultos, casi la totalidad de los glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas se producen en la médula ósea. Los glóbulos rojos contienen una proteína llamada hemoglobina que transporta el oxígeno por todo el cuer­po. Los glóbulos blancos son los que ayudan a combatir las infecciones del organismo. Por último las plaquetas son pequeñas células que circulan en la sangre y que ayudan a la coagulación de la sangre.

 

Dado que las células mielomatosas desplazan a las demás células que se producen en la médula ósea, se produce un menor número de células san­guíneas. Este descenso del número de células sanguíneas puede conducir a enfermedades como la anemia o infecciones frecuentes.

 

La anemia, como se ha mencionado anteriormente, es una reducción en el número de glóbulos rojos o de la hemoglobina encargada del transporte del oxígeno que contienen.  Puede ocurrir como resultado del mieloma o como efecto secundario del tratamiento y producir síntomas de fatiga y debilidad.

 

La anemia no siempre requiere un tratamiento específico dado que la médula ósea tiene capacidad de recuperarse, especialmente si el tratamiento está sirviendo para controlar el mieloma. En caso de que la anemia requiera un tratamiento específico se puede realizar una transfusión de sangre, o usar un tratamiento con un fármaco denominado eritropoyetina (EPO) que puede estimular al organismo a crear un número mayor de glóbulos rojos.

 

Los niveles bajos de glóbulos blancos no tienen por qué necesitar un trata­miento específico, pero el paciente deberá estar alerta en caso de síntomas de infección (como por ejemplo la fiebre, tos y esputos verdes o dolor al orinar) y consultar con su médico al más mínimo síntoma.

 

Si los niveles de glóbulos blancos bajan demasiado, puede ser habitual que el médico recete tratamiento de antibióticos para prevenir enfermedades antes de que hagan su aparición. Existen también fármacos (denominados factores de crecimiento) que pueden estimular la creación de más glóbulos blancos en el organismo.

Los niveles bajos de plaquetas se pueden aumentar con una transfusión de las mismas.

 

Puntos clave:

  • Se observador y comunica los problemas que detectes que estás desarrollando, describirlos tan exactamente como sea posible ayudará a que se te suministre el tratamiento más adecuado
  • Una actuación temprana puede reducir el número y la severidad de las complicaciones asociadas al mieloma
  • Las enfermedades óseas se pueden tratar de manera efectiva con bifosfonatos y un tratamiento rápido puede ayudar a ralentizar posibles problemas óseos
  • Bebe mucha agua para evitar posibles problemas renales
  • No tomes ningún medicamento sin consultar previamente con tu médico, recuerda que no debes tomar fármacos anti inflamato­rios no-esteroideos
  • Contacta con tu médico inmediatamente si crees que puedes tener una infección